Posteado por: Laura en: 30 Junio 2009
“Quien se asusta de las pruebas y peligros, de las penalidades y extravíos del camino, se queda en la adicción. Proyecta su afán de búsqueda en algo que ya ha encontrado en el camino y termina ahí su búsqueda. Asimila el sucedáneo a su objetivo y no se ve harto. Trata de saciar el hambre con más y más del “mismo” sucedáneo y no advierte que cuanto más come más hambre tiene. Se intoxica y no advierte que se ha equivocado de objetivo y que debería seguir buscando.
El que considera a su vida como un viaje y siempre va de camino es un buscador, no un adicto.
Todos tenemos nuestras adicciones, con las que nuestra alma se embriaga una y otra vez. El problema no es lo que nos provoca la adicción sino nuestra pereza para seguir buscando”
Dethlefsen, T. Y Dahlke, R. La enfermedad como camino. Debolsillo. Bs. As. 2004